Peñíscola y “El Cid”: una gran historia de turismo de pantalla

Si tienes la suerte de veranear en Peñíscola, es muy probable que los más longevos del lugar te cuenten batallitas sobre los rodajes que ha acogido esta tranquila villa castellonense. Dotada de construcciones únicas como su faro, su paseo de ronda y su castillo y de unas playas de ensueño, Peñíscola es una localización codiciada por muchos realizadores españoles y extranjeros para ambientar sus ficciones.

El primero en fijarse en sus bondades fue Luis García Berlanga. El director valenciano convirtió Peñíscola en “Calabuch” en 1956. Aquel primer rodaje fue un acontecimiento para la villa marinera, que vio alterada su calma durante varios meses. 

O eso pensaban los peñiscolanos. Porque en 1961 llegaron las tropas del productor Samuel Bronston para rodar “El Cid”. Y aquello cambió la historia de Peñíscola para siempre, convirtiéndola en un referente para el turismo internacional.

Subida al faro, escenario con gran protagonismo en “Calabuch” / Peñíscola Film Office

En su momento “El Cid” fue un acontecimiento cinematográfico de proporciones tan épicas como la historia de Rodrigo Díaz de Vivar. La historia de esta superproducción es bien curiosa. La idea de hacer una película sobre uno de los grandes guerreros de la historia de España partió del director Rafael Gil que tenía un proyecto de guión y los derechos de la historia. Para asesorarse, había fichado al hijo de Menéndez Pidal y se barajaba la opción de Francisco Rabal como protagonista. Pero entonces llegó esa fuerza de la naturaleza que era Bronston. Compró los derechos y decidió que el reparto tenía que ser estadounidense. Charlton Heston fue contratado de inmediato como protagonista y Anthony Mann como director. Por aquel entonces, Mann estaba casado con Sara Montiel, y la propuso como Doña Jimena. Pero Saritísima lo rechazó y recomendó a Sophia Loren.

La Plaza de Santa María ha sido usada por casi todas las producciones /  Peñíscola Film Office

Así fue como un proyecto inicialmente modesto en sus pretensiones y cuya proyección exterior habría sido limitada, se convirtió en un proyecto muy ambicioso, con carácter de superproducción y con proyección internacional. Puesto que la historia del Cid es la de parte de la reconquista (de la España ocupada por los musulmanes), el rodaje de la película fue recorriendo el país, siguiendo los pasos reales del personaje. Peñíscola aparece representada como si fuera Valencia, escenario de la última y épica batalla de Rodrigo Díaz. Allí fue donde “ganó batallas después de muerto”, en alusión al episodio de la conquista de la ciudad en el que sus soldados le ataron, ya cadáver, a la montura de Babieca y sembró el pánico entre los musulmanes, que lo creían muerto. 

Para las escenas de la toma de Valencia, fueron contratados miles de vecinos del Maestrat, que se beneficiaron durante varios meses de una fuerte inyección de dinero trabajando como extras durante el rodaje. Pagaban 20 duros al día y un bocadillo de tortilla y eran cientos los extras que a diario querían un papel del tipo que fuese. Tal fue el tamaño de las escenas, que incluso se utilizaron reclutas que estaban realizando el servicio militar.

La panorámica de Peñíscola desde la playa Norte es la más icónica / Peñíscola Film Office

La Playa Norte, la rampa de Felipe II y el Portal Fosc fueron los escenarios de rodaje en Peñíscola. Lo demás, como suele decirse, es historia. Si en España la peli fue un exitazo, lo de Estados Unidos fue un antes y un después para el turismo de nuestro país. “El Cid” gustó tanto allí, que a partir de entonces el personaje comenzó a estudiarse en los colegios de América y del resto del mundo. Uno de sus mayores fans fue el presidente Kennedy, que incluso invitó a Charlton Heston a la Casa Blanca para que le hablara del Cid Campeador

“El Cid” también es una de las películas favoritas de Martin Scorsese, que la considera «una de las más grandes películas épicas jamás creadas».​ Scorsese fue una de las fuerzas principales detrás de la restauración y reestreno de la película en 1993. Ahí es nada.

Y entonces llegó “Juego de Tronos”

Si “El Cid” supuso el lanzamiento internacional de Peñíscola en el panorama turístico, también fue ejemplo para muchas producciones audiovisuales que la eligieron a partir de entonces como lugar de rodaje. Algo que saben muy bien en la Peñíscola Film Office, que ha visto pasar por sus calles a los protagonistas de “El chiringuito de Pepe”,El Ministerio del Tiempo”, “El barco” y, por supuesto, “Juego de tronos”. 

El urbanismo de Peñíscola, con un precioso casco medieval rodeado de murallas, con castillo y varias playas, lo hizo ideal para ubicar la ciudad de Meereen en la sexta temporada de la serie. Si quieres seguir los pasos de Tyrion y Varys, puedes empezar en la Plaza Mayor, atravesar el Portal Fosc y llegar hasta la plaza de Santa María, amurallada y renacentista. Allí puedes tomarte algo en una de sus tranquilas terrazas y reponer fuerzas para seguir descubriendo Peñíscola-Meereen.

El Paseo de Ronda forma parte de la ruta “Peñíscola de cine” / Peñíscola Film Office

Subiendo al Paseo de Ronda, Tyrion y Varys contemplan las vistas de la playa sur de Peñíscola, uno de los lugares favoritos de locales y foráneos. El precioso Parque de Artillería sirvió como escenario para la escena del encuentro de Tyrion con los esclavistas. Tú puedes simplemente disfrutar de sus incomparables vistas antes de proseguir la ascensión hasta el Castillo del Papa Luna (pues aquí vivió y murió Benedicto XIII). Si estás por allí en julio, no dejes de asistir a alguna de las representaciones del Festival de Teatro Clásico. Cultura de la buena en un marco de película.

Las vistas desde el Parque de Artillería son incomparables / Peñíscola Film Office

Puedes terminar tu paseo por la ciudad en el faro, escenario de muchas de las escenas de “Calabuch” y otro mirador al Mediterráneo de incomparable belleza. 

Para descubrir todas las localizaciones de cine de Peñíscola, puedes seguir esta guía. Con ella estarás seguro de no perderte ni un rincón de turismo de pantalla. Y con esta otra, sabrás dónde reponer fuerzas con la mejor cocina mediterránea.

¿Necesitas más razones para visitar Peñíscola?

Por María Parcero

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